Thymus vulgaris
Infusiones o decocciones de esta mata tan común han servido en la medicina popular para paliar dolencias muy diversas. Cabe destacar ante todo su efecto expectorante y antiséptico sobre las vías respiratorias, que inhibe el desarrollo de la infección y ayuda a expulsar la mucosidad acumulada. Se muestra muy útil para aliviar la congestión nasal y pectoral en catarros con tos, sinusitis, faringitis y gripe. El tomillo se utiliza igualmente como tónico digestivo por cuanto estimula el apetito, favorece una buena absorción de los alimentos, en digestiones pesadas o lentas y alivia el malestar provocado por intoxicaciones, alimentos en mal estado o cuando se han ingerido en cantidad excesiva. Se ha indicado como una receta tradicional para facilitar la expulsión de parásitos en el intestino, en curas de primavera para combatir la astenia y la debilidad general. Se le atribuye un suave efecto estimulante capaz de favorecer la agilidad mental.
Uso externo: baños e inhalaciones con tomillo se han administrado para tratar afecciones alérgicas y respiratorias como sinusitis, rinitis y ataques de asma, y en forma de linimentos o cremas para acelerar la curación de diversas dolencias externas como quemaduras, forúnculos, eccemas, infecciones por hongos, hematomas y rasguños por contusiones y heridas. Calma el dolor de tortícolis, ciáticas y esguinces. El tomillo se usa como revitalizador del cabello y en infecciones bucales.