Es de todos conocidos el efecto estimulante del té que le viene dado principalmente por su alto contenido en cafeína (o teína) una sustancia que actúa sobre el sistema nervioso. Es una buena manera de superar el agotamiento sea físico o psíquico, la astenia y la falta de fuerzas, pero además ha demostrado su capacidad para disminuir los niveles de colesterol en la sangre. Su consumo habitual contribuye a alejar la posibilidad de padecer trastornos coronarios como la arteriosclerosis. Contiene sustancias antioxidantes, lo que explica que se esté experimentando para incluir en tratamientos preventivos contra algunos tipos de cáncer. Es diurético y astringente pues ayuda a eliminar toxinas por la orina y atajar la diarrea. La teofilina presenta un efecto relajante sobre los músculos bronquiales y las vías urinarias y por ello se considera adecuado en casos de bronquitis, asma e infecciones urinarias. Dada su riqueza en flúor el té ayudará a prevenir la caries.
Uso externo: Se ha indicado para aliviar la inflamación ocular en forma de crema o pomada. Se usa para curar heridas, quemaduras solares y picaduras de insectos.
Precauciones: Evitar en caso de insomnio, ansiedad, irritación nerviosa, tensión alta, gastritis y úlcera gastroduodenal. Un consumo excesivo o prolongado podría provocar nerviosismo y taquicardia, así como una cierta adicción. No tomar antes de las comidas ni inmediatamente después de ellas. No hacer coincidir con sedantes.