Uso interno: Muy apreciado por los herbolarios por su poder antibacteriano y antiinflamatorio. El rabo de gato se aconseja en infecciones respiratorias como gripe, laringitis y bronquitis, en infecciones digestivas con aparición de espasmos, gastritis, colitis y úlcera gastroduodenal, además de en infecciones del tracto urinario como cistitis y uretritis. En tal sentido es un diurético eficaz que puede ayudar a deshacer los cálculos del riñón. Se ha utilizado para tratar el adenoma benigno de próstata.
Uso externo: Se usa para tratar quemaduras, cortes, contusiones y eccemas. Para rebajar el dolor reflejo de la inflamación en las articulaciones y en forma de lavados o gargarismos para aliviar la irritación de garganta, la otitis y las inflamaciones oculares como conjuntivitis y blefaritis.
Precauciones: No presenta toxicidad. Aún así es aconsejable no abusar de esta planta durante el embarazo o la lactancia.