Marrubium vulgare
Las propiedades medicinales del marrubio ya fueron aprovechadas por los antiguos egipcios y romanos. El marrubio blanco es un bálsamo contra la tos y la congestión pulmonar muy conocido en las zonas rurales. La infusión de esta planta actúa como un expectorante potente y seguro para facilitar la expulsión de flema y mucosidades y permite una respiración cómoda y renovada. El más rubio está especialmente indicado para catarro con tos, gripe, laringitis, bronquitis, enfisema pulmonar y asma, así como para tratar otras alergias como la fiebre del heno, la rinitis alérgica o la tos persistente y la tos ferina. Como planta amarga, el marrubio es también un buen tónico digestivo que despierta el apetito, facilita la digestión y estimula las funciones del hígado y la vesícula, ayudando a expulsar las las toxinas. Se considera un buen recurso natural para depurar el organismo. Así, incrementa la frecuencia en la micción, contribuye a frenar las infecciones en el tracto urinario y reduce el contenido de ácido úrico en la sangre.
Precauciones: El marrubio se desaconseja en dispepsias hipersecretoras, así como en caso de náuseas y vómitos, en el embarazo y, por su gusto amargo, durante la lactancia.