_Hypericum perforatum_
Uso interno: sus aplicaciones medicinales son múltiples y variadas, pero es sin duda su efecto antidepresivo el aspecto más conocido. El hipérico utiliza uno de sus principales componentes activos, la hipericina, para inhibir la producción de una enzima localizada en el cerebro muy vinculada a los procesos depresivos: es la llamada monoaminooxidasa (IMAO). Esta enzima es capaz de destruir sustancias químicas de nuestro cerebro como la serotonina y provocar disfunciones en nuestro comportamiento. El hipérico actúa como inhibidor natural de la recaptación de serotonina, proporcionando una sensación de bienestar y optimismo en quién la prueba y, aunque presenta un efecto inferior a los antidepresivos farmacológicos, no incurre en algunos de sus inconvenientes más usuales. Por todo lo cual el hipérico se señala para depresiones suaves y moderadas, ataques de ansiedad, estrés, insomnio, terrores nocturnos e irritabilidad nerviosa, además de para aplacar la hiperactividad infantil, las migrañas de origen nervioso y la fatiga, el hipérico sirve también para aliviar los espasmos musculares, el dolor de espalda y la inflamación en huesos y articulaciones. Es un tónico digestivo útil para combatir la acidez de estómago, la colitis, las disfunciones de la vesícula y, en general, como remedio de digestiones difíciles y pesadas.
Uso externo: es un remedio excelente para tratar quemaduras, mordeduras, picaduras, eccemas, llagas y acné.
Precauciones: no se debe combinar con antidepresivos farmacológicos inhibidores de la IMAO, ni narcóticos, ni anticonceptivos.
En uso externo y en especial sobre pieles humedecidas y expuestas al sol, pueden aparecer ulceraciones por el efecto fotosensibilizante de la hipericina.