Ingredientes: Clavo procedente de agricultura ecológica, Eugenia caryophyllata Thunb.
El Clavo, por su aroma y sabor, es bueno para recetas saladas y dulces. Se añade a arroces, salsas, pan, carnes, postres, bebidas, etc.
Por sus efectos antisépticos y antivíricos se ha utilizado con éxito para combatir enfermedades tropicales infecciosas como la malaria, el cólera y la tuberculosis. Destaca sobre todo por su condición de planta digestiva que explica que se emplee tanto como especia en la cocina. Facilita la absorción de los nutrientes, calma los espasmos ventrales y evita el hipo, los gases y las flatulencias. Ayuda a expulsar los parásitos corporales. El clavo previene contra virus y bacterias por lo que puede ser de gran utilidad para aquellas personas propensas a sufrir catarros y gripe. No obstante en la fitoterapia occidental, el uso más frecuente del clavo, es como analgésico y anestésico para aplacar el dolor de muelas y las aftas bucales, para mitigar las molestias qué se producen con la aparición de los primeros dientes en los bebés y para tratar el dolor de oídos.
En uso externo se aplica también sobre hinchazones y úlceras de la piel.
Precauciones: los clavos tienen una alta concentración de aceite esencial. No se debe abusar de su consumo para evitar posibles irritaciones. Evitar el aceite esencial durante el embarazo la lactancia y en niños menores de 6 años.
Modo de empleo: A gusto del consumidor.